Robinson Alvarado: la política como construcción colectiva
Robinson Alvarado: la política como construcción colectiva y pedagogía ciudadana
Cuando le cedieron la palabra, Robinson Alvarado se presentó con serenidad y firmeza. No vino a buscar protagonismo, ni a recitar fórmulas gastadas. Su tono fue pausado pero profundamente claro: hablaba desde su experiencia como maestro por más de 23 años, desde su participación activa en el movimiento sindical —como integrante de la CUT y del Colectivo de Docentes por la Nueva Ley de Educación—, y desde una comprensión orgánica del trabajo político.
Desde el inicio marcó una diferencia ideológica clara: “No creo en el mesianismo”, dijo sin rodeos. Su apuesta es otra: la del liderazgo colectivo, horizontal y basado en el arraigo con las comunidades. Rechazó los proyectos que giran exclusivamente en torno a una figura carismática, para poner en el centro a las organizaciones de base, al trabajo sostenido y a las decisiones compartidas.
Planteó que, si Fuerza Ciudadana quiere consolidarse como opción política real en Santander, debe empezar por construir identidad desde la acción social concreta. La ciudadanía no se decreta, se forma; y para formarla, propuso una estrategia clara: impactar socialmente desde los territorios, generando arraigo, conciencia crítica y estructuras sólidas.
Robinson no habló de la política como contienda electoral únicamente. Para él, la política también es pedagogía, transformación de subjetividades, y mejora real de las condiciones de vida. “La tarea es mejorar la calidad de vida de la gente, y eso se hace construyendo ciudadanía”, insistió. Desde su perspectiva, esto se logra con trabajo territorial, con presencia sostenida en los barrios, con escucha atenta y organización comunitaria.
Con la experiencia de haber participado en mesas departamentales y encuentros nacionales con FECODE, la CUT y colectivos ciudadanos, recalcó la necesidad de que cualquier estructura territorial —como esta Mesa Regional— se someta a decisiones colegiadas y democráticas, evitando caudillismos y verticalismos.
Advirtió que el camino electoral no será sencillo: para que Fuerza Ciudadana supere el umbral en las legislativas, debe hacer una apuesta seria y de largo plazo. “Esto no es de un mes para otro. Esto es de largo aliento. Hay que tener estrategia, claridad y compromiso”, enfatizó.
Reconoció que se han sostenido conversaciones con Carlos Caicedo y su equipo desde el movimiento magisterial, y planteó que se requiere ahora una vinculación real entre las células organizativas y la línea política nacional. No desde la subordinación, sino desde el diálogo entre iguales.
Finalmente, hizo una propuesta concreta: constituir un plan de trabajo territorial articulado a los lineamientos nacionales, con recursos, con pedagogía política, y con claridad sobre hacia dónde se quiere llevar el movimiento. Defendió que su colectivo tiene una estructura horizontal y que él mismo no actúa a título personal, sino como vocero de un proceso colectivo.
Su intervención cerró con una reflexión contundente:
“La construcción del cambio se hace con las manos de muchos, con el saber de todos y con el corazón en el territorio”.

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