Luis Murallas hablando claro con la Mesa Directiva
La voz de Luis Murallas: identidad, crítica y estrategia para construir fuerza popular
Con un tono sereno, pero cargado de experiencia y convicción, Luis E. Murallas G. tomó la palabra ante los integrantes de la Mesa Regional del Área Metropolitana. Su intervención no fue un simple saludo ni una exposición rutinaria: fue un llamado urgente a la coherencia, la identidad y la organización política consciente.
Luis inició reconociendo el valor del encuentro: “Aquí estamos porque queremos cambiar el rumbo del país, pero para eso tenemos que empezar por saber quiénes somos como grupo”, dijo con énfasis. Su primera propuesta fue sencilla pero potente: ponerle nombre al colectivo, una manera de marcar identidad desde el lenguaje, desde la palabra. “Un grupo sin nombre es un grupo sin rostro”, afirmó. “Y si queremos ser reconocidos, primero debemos reconocernos entre nosotros”.
Acto seguido, planteó la necesidad de crear lo que llamó las “10 reglas de oro” para la convivencia interna. No se refería a una lista impuesta, sino a un pacto construido colectivamente que marcara el tono del diálogo, el respeto por la diferencia, la capacidad de debatir sin romper, y sobre todo, la coherencia ética entre lo que se dice y lo que se hace. En sus palabras: “No podemos predicar el cambio si por dentro nos tratamos como enemigos”.
La intervención de Murallas se fue tornando más incisiva al tocar el tema de la política nacional. Fue claro y directo al expresar su frustración con la desconexión entre las bases del movimiento y la dirigencia nacional. Se refirió a los resultados electorales recientes, a las traiciones sufridas, y al sentimiento de abandono político que atraviesa territorios como Santander. “Nos vendieron. Nos defraudaron. El Pacto Histórico se convirtió en un nuevo Frente Nacional. A los nuestros no los convocan. A Caicedo lo esperábamos y no vino. A las bases no se les consulta nada. Nos siguen viendo como simples votos”.
Luis no se quedó en la queja: planteó un camino. Propuso estructurar la mesa territorial en células, con autonomía, identidad y sentido de pertenencia. Llamó a hacer pedagogía popular, a volver a las comunidades con un mensaje claro: “¿Quién es Carlos Caicedo? ¿Qué representa? ¿Por qué debemos respaldarlo?”. Invitó a crear videos, piezas gráficas, reuniones barriales y, sobre todo, una estructura que sepa hacia dónde va y para qué lucha.
Fue entonces cuando tocó un tema clave: la comunicación directa con el candidato presidencial, sin intermediarios que diluyan o distorsionen los mensajes. “Necesitamos una línea directa con Caicedo”, recalcó. “La política no se hace con rumores ni con operadores externos. Se hace con confianza y diálogo entre iguales”. En su visión, la mesa regional debe ser reconocida como un nodo estratégico del movimiento, no como un apéndice decorativo.
Luis habló también desde su experiencia personal: recordó su trabajo en Itagüí, sus años en el INPEC, su pertenencia a una Junta de Acción Comunal en Floridablanca. Compartió cómo, desde esos espacios, ha contribuido a la prevención del delito, la atención a la drogadicción y la lucha contra la explotación infantil. Para él, construir tejido social no es una consigna, sino una práctica cotidiana. “Los enfermeros sociales son los vecinos organizados. Son los que cuidan la cuadra, los que arman una olla comunitaria, los que protegen a una niña de ser captada por una red de trata”.
En medio de sus reflexiones, fue claro con algo: no busca contratos ni puestos. “No quiero plata. Lo mío es con las comunidades. Es con el territorio. Y si aquí hay voluntad, caminamos juntos”, sentenció. También fue crítico con algunos nombres del panorama político nacional, rechazando liderazgos oportunistas y tibios, e invitando a mirar más allá de las figuras tradicionales. “¿Quién nos representa de verdad? ¿Quién está con el pueblo y no solo en la tarima?”.
Antes de cerrar su intervención, lanzó una advertencia firme pero constructiva: “No podemos repetir los errores del pasado. No podemos construir un movimiento de cartón. Tenemos que tejer desde abajo, con base, con propósito, con humanidad”.
El salón guardó silencio unos segundos tras su exposición. Fue un momento de atención profunda, de consciencia colectiva. Porque lo que dijo Luis no fue solo un análisis político: fue un acto de sinceridad militante, una hoja de ruta para construir una Fuerza Ciudadana real, popular y transformadora.

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